Papa Noel y los Reyes Magos tal vez sean unos de los primeros superhéroes con los cuales crecimos. Muchas anécdotas, felicidades y alegrías vivenciadas en las historias que se encuentran involucrados.
Tal vez demasiado para estos personajes, demasiado si consideramos que de tanto centrarnos en sus hazañas nos olvidamos de quien, tal vez sería el gran superhéroe histórico.
Una persona con un corazón tan grande, que no cabría en un solo cuerpo. Una persona con un carisma tan notorio que podría robarle una sonrisa a los hombres más rudos del planeta. Una persona con una bondad magnánima, capaz de convidar la última pitada de su cigarrillo. El “turco” Miguel.
Según cultura popular, de origen Húngaro, aunque adoptado como propio según el pueblo croata. Este personaje de largas rastras e hilachento traje, imponía su presencia con su impetuosa barba negra con manchas de tabaco por debajo de sus orificios nasales.
La tradición cuenta, que tres días después de la fecha en que pasaban los Reyes Magos, El “turco” Miguel visitaba todas las casas del mundo en afán de bendecir los hogares. La gente les debía dejar al lado del televisor un vaso de vino, un atado de cigarrillos, el control remoto con pilas y un bidón de nafta para la moto. A cambio el “turco” Miguel, limpiaba las plantillas de los zapatos que les dejasen con agua bendita que el mismo preparaba (nunca se pudo obtener la fórmula que utilizaba).
Los niños contentos, amanecían corriendo al lado del televisor, buscando sus limpios zapatitos que le iban a asegurar un prospero año, sin que nada faltase.
Poco a poco la tradición se fue perdiendo, el fuerte ateismo que sucumbió en Hungría y la nueva devoción de los croatas por Zuker, derivaron en que progresivamente se fuera perdiendo la costumbre.
Aunque algunos fundamentalistas del “turco”, aseguran que todavía se lo puede ver pasar en su flamante moto en busca de zapatos viejos y sucios que limpiar, otros afirman que tan sólo es un mito de bar.